Cómo cuidar un piercing durante las épocas de calor.
El verano trae vacaciones, playa, piscina y muchas horas al aire libre. También trae algo menos agradable para un piercing reciente: calor, sudor y una mayor exposición a bacterias.
Un piercing bien realizado y correctamente cuidado cicatriza sin problemas en cualquier época del año, pero cuando las temperaturas se disparan conviene prestar atención a algunos detalles que durante el invierno pasan prácticamente desapercibidos.
El sudor no es el enemigo... pero tampoco ayuda
Sudar es completamente normal. El problema aparece cuando el sudor permanece durante horas sobre la piel, especialmente si se mezcla con polvo, crema solar o suciedad.
No es necesario limpiar el piercing cada vez que sudes, pero sí es recomendable ducharse o aclarar la zona si has realizado ejercicio intenso o has pasado muchas horas bajo el sol.
Más duchas, sí. Más limpiezas, no.
La limpieza específica debe seguir siendo la habitual. Un exceso de limpieza puede resecar la piel, irritarla y retrasar la cicatrización.
El agua de la ducha ayuda a eliminar el sudor y mantiene la zona fresca sin necesidad de manipular el piercing constantemente.
Mucho cuidado con piscinas y playas
Es una de las preguntas más frecuentes cada verano.
Si el piercing es reciente, lo recomendable es evitar tanto piscinas como playas durante las primeras semanas de cicatrización.
El agua de una piscina contiene productos químicos que pueden irritar el tejido, mientras que el agua del mar, aunque mucha gente piense lo contrario, no es estéril. Además, la arena puede introducir suciedad y microorganismos en la perforación.
Si no puedes evitar el baño, procura que sea lo más breve posible y limpia el piercing después siguiendo las recomendaciones habituales.
La crema solar nunca debe entrar en el piercing
La protección solar es imprescindible, pero la crema no debe aplicarse directamente sobre un piercing que todavía está cicatrizando.
Muchos protectores solares contienen perfumes, aceites o componentes que pueden irritar la perforación.
Lo ideal es proteger la zona del sol mediante la ropa o evitando la exposición directa durante las horas de mayor intensidad.
El calor favorece una ligera inflamación
Con temperaturas muy altas es normal que algunos piercings parezcan algo más hinchados al final del día.
Esto ocurre porque los vasos sanguíneos se dilatan con el calor.
Mientras no aparezcan dolor intenso, pus, fiebre o un empeoramiento progresivo, una ligera inflamación ocasional puede ser completamente normal.
Ojo con las toallas
En verano utilizamos muchas más toallas: la de casa, la de la piscina, la de la playa, la del gimnasio...
Procura que la zona del piercing se seque siempre con una toalla limpia y evita compartirla con otras personas.
Y, por supuesto, nada de frotar. Basta con secar la zona mediante pequeños toques.
Dormir con ventilador o aire acondicionado
No existe ningún problema por dormir con ventilador o aire acondicionado.
De hecho, dormir con una temperatura agradable puede reducir el exceso de sudor durante la noche.
Lo importante es que el piercing no reciba un chorro de aire muy intenso que termine resecando excesivamente la piel.
La hidratación también influye
Aunque muchas veces no se relaciona con la cicatrización, mantenerse bien hidratado ayuda al organismo a recuperarse mejor.
Beber suficiente agua durante los días de mucho calor contribuye al correcto funcionamiento de la piel y de todos los procesos de reparación del cuerpo.
No cambies la joya porque "molesta con el calor"
Es habitual pensar que la joya resulta incómoda simplemente por las altas temperaturas.
Sin embargo, cambiar una joya antes de tiempo puede retrasar la cicatrización o provocar una lesión innecesaria.
Si notas molestias importantes o una inflamación que no mejora, lo mejor es acudir al estudio para revisar el piercing antes de tomar ninguna decisión.
En resumen
El calor no impide hacerse un piercing ni significa que vaya a cicatrizar peor.
Simplemente exige prestar un poco más de atención al sudor, evitar baños durante la cicatrización, mantener una higiene adecuada sin excesos y proteger la zona de la exposición solar.
Con unos cuidados sencillos, un piercing realizado correctamente puede cicatrizar perfectamente también en pleno verano.